Bendicion de vehiculos San Cristobal
Monasterio de San Cristobal de ValenciaSan Cristobal de Valencia
Imagen de San Cristobal Valencia
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Iglesia de los Carmelitas, Valencia Riada 1957

Entretanto, en el interior de la provincia llovía con fuerza, pero los vecinos de la calle Alboraya se fueron a dormir ajenos a la fatalidad que se acercaba. Solo algunos curiosos se acercaron hasta el borde del Turia, comprobando la gran crecida que lo rio llevaba.

Pronto corrió la noticia: una grande riada se iba acercando a la ciudad. El Micalet había anunciado la medianoche y poco después se sintieron voces informante del desastre. Los vecinos, ya despiertos, comenzaban a sufrir la que fue posiblemente la noche más larga vivida en el barrio.

Muchos de los que intentaban ponerse fuera de peligro ya encontraron más de medio metro de agua y esta continuaba subiendo. Vecinos que acogían a atros en pisos altos, ancianos que eran ayudados a escapar del agua, niños que.... habia que ponerse fuera de peligro y las propiedades no importaban en aquel momento.

La luz se fue y en medio de la oscuridad se sentia la furia de la agua rompiendo puertas y ventanas.

Riada , quitando barro calle Alboraya, valencia octubre de 1957
Convento de la Trinidad, Valencia Riada 1957
calle Sagunto Valencia Riada 1957
Vuelta del ruiseņor, Valencia Riada 1957
Campo del vallejo   Valencia Riada 1957
     
COFRADÍA DE SAN CRISTÓBAL DE VALENCIA

 

 

 

 

ESPECIAL - RIADA DEL 14 DE OCTUBRE DE 1957

 

 

 

 

 

 

El próximo mes de octubre se cumple el cincuenta aniversario de la gran riada que asoló Valencia el 14 de octubre de 1957. Desde esta web queremos recordar aquellos días trágicos y contar sucintamente aquel suceso que tanto afectó a las vidas y propiedades de los vecinos de nuestro barrio.

Situemonos en el sábado 12 de octubre, día del Pilar. Aquella jornada estuvo lloviendo intensamente sobre la ciudad. Muchas valencianos celebraron la festividad del día o lo pasaron disfrutando con la familia en la intimidad de sus hogares. Familias que tenían a un buen número de sus componentes afectados de una fuerte gripe llamados "la asiática" y que producia malestar y fiebre muy alta. Llovía tanto que la Corrida de la Prensa fue suspendida. No obstante, nadie podía pensar en la gran tragedia que estaba por llegar.

El día siguiente, 13 de octubre, amaneció desapacible aunque llovió poco y sin intensidad. Era domingo y los vecinos salieron de sus casas para asistir a Misa. Por la tarde, y puesto que no llovía, mucha gente fue al cine. Al Lys que tenía programado "EL Último Cuplé", al Goya "Sissi Emperatriz" o a la Olimpia que ofrecía la película "Tifón sobre Nagasaki" (curioso el titulo, teniendo en cuenta el que sucedería unas horas después).

El Campo del Vallejo acogió los aficionados que acudieron a presenciar el encuentro de fútbol que enfrentó al Levante UD con el Tetuán y que tuvo como resultado un empate.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Asilo de las Hermanitas se afanaban por subir a los ancianos a la planta superior y una monja lograba llegar hasta el sagrario y ponerlo fuera de peligro. Dos metros y medio alcanzó la agua en ese punto. Muy cerca, en el Asilo San Eugenio, más de doscientos niños eran puestos fuera de peligro por las Hijas de la Caridad que regentaban el orfanato.

La fuerza de la agua rompió las puertas del Convento de la Trinidad e inundó el cenobio. En San Cristobal se alojaron los refugiados del vecino "Corralot", un conjunto de casas bajas situadas muy cerca del Convento.

En Viveros se encontró el cadáver de Micaela Chulvi Benaches, de 84 años. Si bien su muerte no fue causada por la riada. Micaela había muerto en su domicilio de Vuelta del Ruiseñor aquella misma tarde y los familiares velaban el cadáver cuando llegó la agua, la fuerza con qué entró en la casa arrastró el cuerpo hasta los Viveros. Muy cerca, en la calle Canaleta murió un matrimonio, también se encontró el cadáver de Daniel Camarena Bernat en la calle Sagunt núm. 75 y el cadáver de un hombre sin identificar, que apareció en la calle Fabián y Fuero núm. 3.

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de unas horas de angustia la agua logró su máximo nivel a las cuatro de la mañana y a partir de ese momento fue bajando. era el momento de comprobar los daños causados en las viviendas y comercios de la calle. Las primeras luces del día invitaron a ello. Los daños se centraban esencialmente en las plantas bajas.

La visión era dantesca; el puente de madera desaparecido, la farmacia de Santa Amalia llena de agua y fango, comercios, escuelas...

Aunque lo que nadie podía imaginar es que el peor estaba por llegar. Sobre las dos de la tarde del día 14, una granriada, peor que el anterior, anegó el barrio llegandose, en algunos puntos, a lograr casi tres metros de altura

En esta margen del río se alcanzó el nivel más alto en la calle Doctor Oloriz, superando en ese lugar los cinco metros. En nuestro barrio no se lograron esos niveles, pero hoy día podemos comprobar como en la iglesia de Santa Mónica una placa da fe de la altura alcanzada por las aguas "hasta aquí llegó la riada ". En la misma plaza el agua llegó a los balcones de los primeros pisos

Después del paso de esta segunda riua el panorama era desolador: el Campo del Vallejo estaba totalmente inundado, los daños en el Convento de la Trinidad eran cuantiosos, la iglesia del Carmen con agua, lo mismo que la de Santa Mónica y el Asilo de las Hermanitas de los Desamparados, el Museo de Bellas Artes...

A partir de las seis y media el agua comenzó a bajar. Esa misma tarde llegaron las primeras ayudas. Eran los Bomberos de Cartagena. fueron los primeros en entrar en la ciudad y pronto se vio ayudando en las alrededores del puente de la Trinidad.

Después de la retirada de las aguas apareció el fango, cantidades ingentes cubrían las calles del barrio. Todo estaba por hacer y los valencianos se pusieron manos a la obra. Habia que limpiar calles, comercios, casas, iglesias, asilos o conventos. La labor era enorme, pero todos unidos la llevaron a cabo.

En la mayor parte de los barrios esta labor fue impulsada por los parrocos, y en ella colaboraron los vecinos. Después llegaría le ejercito y los americanos con su maquinaria. La Marina llevó pan y los propios vecinos se ayudaban mutuamente prestandose bebida o alimentos.

Una gran corriente de solidaridad se extendió por toda la nación. Toda España quería ayudar y Radio Juventud de Murcia supo canalizar, como nadie, las ansias de la gente por socorrer. Realizó una subasta benéfica en pro de los damnificados de Valencia. Fue tal el éxito del programa que se conectaron a la emisión incluso radios sudamericanas. Se llegó a subastar un burro de nombre "Platero" y el anillo del arzobispo Dº Marcelino Olaechea, que tanto hizo por las clases desfavorecidas de nuestra tierra

La riada dejó casi un centenar de muertes en la provincia. El número exacto nunca se supo. Pero también dejó un grande diluvio de fraternidad, en que los unos a los otros se ayudaban sin importar quien eran o como pensaban. Corriente solidaria que se extendió al resto del país.

También y a pesar de la generosidad mostrada, la mayor parte de la gente hubo de comenzar de cero. Muchos seguros no se pagaron, alegando que las casas o comercios estaban demasiado cerca de la orilla del río y subvenciones, compensaciones... o palabras semejantes se hicieron realidad en las casas de unos pocos afortunados.

El 29 de Noviembre de 1957 se daba por concluida la batalla contra el fango. Si bien los restos de la tragedia ya no existen, aquellos días permanecen muy vivos en la memoria de cuantos los vivieron.

I.J.P. Articulo del Libro-programa de Fiestas 2007